LAS COMUNIDADES NEGRAS DEL PACÍFICO COLOMBIANO 

septiembre 15, 2021 11:31 pm

Por: Yina Fontalvo Mejía

Hablar de identidad en las comunidades negras del pacífico colombiano dentro del marco de los problemas sociales contemporáneos, resulta ser un desafío de investigación en la medida que aún la misma idea de identidad continúa siendo un fenómeno sin una definición única. Esta ha sido vista en diferentes momentos por disciplinas como la antropología, la psicología, la sociología.

IDENTIDAD, ETNICIDAD Y RECONOCIMIENTO POLÍTICO DE LAS COMUNIDADES NEGRAS DEL PACÍFICO COLOMBIANO 

Arturo Escobar (1998) al estudiar el discurso del pos desarrollo en el Pacífico Colombiano plantea que “la identidad como problemática explícita de la vida social es totalmente moderna”, y que a partir de la configuración de la etnicidad negra pone al pacífico colombiano en el interés político nacional.

Siendo este el interés principal del presente escrito, mirar cómo la idea de identidad al convertirse en etnicidad negra permitió la visibilidad política del pacífico colombiano en la esfera nacional e internacional.  Este se desarrollará haciendo referencia al texto sobre Modernidad, identidad y la política de la teoría escrito por Arturo Escobar.

Bauman plantea que “la identidad es una invención moderna” que entra a la práctica moderna como teoría de lo individual, es entonces la práctica moderna que da pie para que la identidad se hiciera visible, esta es tanto búsqueda como salida de la incertidumbre, es decir la identidad se constituye en la búsqueda de referentes que le permiten al individuo encontrarse a partir del otro.

La identidad no se refiere a una forma particular de percibir el mundo dentro de un tiempo determinado, sino que por el contrario es el producto de la historia.

Las comunidades del pacífico colombiano que suelen ser referenciadas por su relación con el rio o con el mar, donde sus prácticas culturales cotidianas se refieren a esta relación, que a su vez alimenta la relación con el parentesco, que va más allá del hecho ancestral africano, solo había sido de interés de estudios antropológicos, culturales.  Incluso algunas zonas de estos territorios como las áreas rurales de Buenaventura, han pasado desapercibidos y se han centrado en otros espacios como Chocó.

En estas comunidades confluyen diferentes etnias (indígena, y negros) donde prevalecen las negritudes, que eran subordinadas y catalogadas como las zonas de menor desarrollo económico del país, y pese al reconocimiento nacional de su ubicación y precariedades de vida, parecían no hacer parte de la agenda política nacional y del discurso que en el interior de ella se emplea.

Según Escobar es después de 1990 que organismos estatales y ONG en combinación con las mismas comunidades y abalados por la Constitución política de 1991 con el reconocimiento de “comunidades negras” convierte la identidad negra en una poderosa fuerza entre los residentes de la región costera, donde se da el reconocimiento de un nuevo sujeto político.  Es decir que en el reconocimiento de la alteridad con una categoría diferencial étnica pareciera darse un renacer de lo identitario en estas comunidades.

Como se puede observar hasta este momento en que se problematiza el tema de la identidad, es que se hace un reconocimiento de lo político del sujeto en un espacio que, al parecer, era hasta entonces inexplorado por este.

Este sujeto político al hacer parte de las lógicas propias de la globalización donde participan de manera activa los organismos de Cooperación Internacional, que con programas internacionales tendientes al apoyo para el “desarrollo” de las comunidades locales, por medio de los denominados Objetivos de Desarrollo del Milenio, o mejor decir para la homogeneización del quehacer común, traen implícitas unas lógicas de dominación en términos de Maffesoli o de control en términos de Foucault.

Maffesoli describe la lógica de dominación como un mecanismo social que tiene al control. Al mirar esta definición desde el campo de la Cooperación Internacional y los Objetivos de Desarrollo del Milenio que homogeneizan el accionar de las culturas donde intervienen y de sus identidades, tienden a la equivalencia generalizada de lo diverso, estableciendo una homogeneización de las relaciones sociales y de los individuos que forman parte de estas.

Es aquí donde nos surge la preocupación por el sujeto político que hace parte de un contexto donde la diferencia  y la pluralidad social no responde a su estructura de extracción de valor y utilidad, de ahí que constantemente tienda a someterse, y entrando en la lógica de la racionalización, en este aspecto nos preguntamos si ¿realmente desde esta perspectiva podríamos hablar de un individuo político autónomo, o de un individuo controlado políticamente?

El individuo que está inmerso en las lógicas de la intervención para la sostenibilidad y desarrollo planteada por algunas ONGs y que, además de ello ha sido reconocido dentro de la etnicidad negra a partir de la Ley 70, debe tener una función política y no como simples entes funcionales para el aparato Estatal o Institucional.

Estas comunidades no determinaron sus metodologías en el individualismo, sino como consecuencia de un conjunto de transiciones políticas anteriores, su objeto es la conformación espacial enfocada a la solidificación de la construcción de su identidad social.

En esta función de etnicidad la ley 70 de 1993 promueve la organización de instituciones como los Consejos Comunitarios, que son considerados persona jurídica que ejerce máxima autoridad de administración interna dentro de las tierras de las Comunidades Negras, de acuerdo con los mandatos constitucionales y legales que los rigen y los demás que le asigne el sistema de derecho propio de cada comunidad.

Las comunidades rurales de Buenaventura tienen por lo general una amplia definición de quien pertenece a la familia. Es a través de estas formas de definir al otro como pariente o como compadre que tejen redes de solidaridad local. En cuanto al tema de desarrollo desde la mirada posestructuralista empleada por Arturo Escobar se puede analizar que las comunidades de los ríos del Pacífico (entre ellos Buenaventura), mantienen una significación cultural  y política distinta sobre lo que es la naturaleza, pero no sólo la naturaleza sino de economía, la vida, el alimento y de las relaciones sociales y de pareja.

Esto no quiere decir que sean mejores o peores. Más bien constata el hecho etnográfico de que hay prácticas ecológicas, económicas y culturales diferentes y que, precisamente, es la visión posestructuralista y antropológica de esas prácticas que pueden ser tomadas como punto de partida para reconstruir lo local, la región, el lugar, para repensar el desarrollo, para propender por alternativas de desarrollo y por alternativas a la modernidad. Esto en contraposición de los expertos en desarrollo que operan como agentes de estado neoliberal frente a las comunidades.

Además de esto sería pertinente tener presente lo que el Programa de Comunidades Negras quienes en el año 1993 acordaron el derecho de una identidad negra, el derecho al territorio, al control del territorio como espacio para el ejercicio de la identidad, el derecho a la autonomía, y el derecho a su propia visión del desarrollo, de la política social o la acción social. Lo que lo muestra como un movimiento productor de conocimiento, que no se niegan a la modernidad pero que defienden sus conocimientos como elementos para potenciar la efectividad del desarrollo de sus comunidades acorde a sus necesidades específicas.

Este planteamiento irrumpe con la visión tradicional de la construcción y ejecución de proyectos no construidos a partir de las dinámicas propias de las comunidades, sino desde los imaginarios de lógicas universales asociadas al mecanismo de globalización.

 

En el reconocimiento de la etnicidad como potencia y posición política lo negro deja de ser invisible tanto para la esfera política local e internacional.

 

Esta etnicidad según plantea Losaczy representa un abandono de los logros de identidad existente en los territorios negros por mucho tiempo. Antes del reconocimiento político de la etnicidad negra, la identidad de sus pueblos estaba relacionada con el rio, de tal manera que el concepto de territorialidad se basaba en el lugar, parentesco y prácticas laborales que planteaban mas posiciones identitarias.

Con la aparición de la etnicidad negra se trastornó la identidad, y se dio una reconfiguración de lo negro desde un nuevo imaginario cultural y político de la nación. Finalmente se puede decir que en las reconocidas comunidades negras el carácter político de la identidad ha reconfigurado los modos de actuar del poder, puesto que en ella confluyen diferentes entes, desde Estatales, locales y no gubernamentales.  La nueva manifestación de la identidad a partir de la etnicidad le da una nueva participación en la esfera política a estas comunidades.

 

Desde esta mirada queda aún latente la pregunta sobre si ¿esta etnicidad negra al ser promovida por los otros puede dejar de lado la identidad cultural?

 


Referencias bibliográficas

 

1- Texto escrito en el área de Seminario Teórico III con el fin de hacer parte del marco teórico de la propuesta de investigación: “La Cooperación para el desarrollo y sus efectos identitarios en las prácticas culturales de la comunidad del corregimiento 8 del municipio de Buenaventura”.

2- ESCOBAR, Arturo. Modernidad, identidad y la política de la teoría. En: Más allá del tercer mundo Globalización y diferencia.

3- BAUMAN, Zygmun. De peregrino a turista, o una breve historia de la identidad. En: Cuestiones de identidad cultural. Amorrortu editores. Argentina, 2003 Pp 41.

4- ESCOBAR, Arturo. Globalización, desarrollo y modernidad. Organización de estados iberoamericanos. En www.oei.es. Sala de lectura CTS+I (consultado 1 de junio de 2010 6:00 pm).

 


WWW.NACIONAFRO.ORG

¡Nuestra versión de los hechos!

 


copyright© nacionafro.org